a) Nirvana, ¿tiene la música honesta que privarse de llegar a todos los públicos o eludir la técnica?;
b) Pearl Jam, ¿era posible escapar a la maquinaria de la industria musical?;
c) Alice in Chains, ¿cómo pasar de querer ser una estrella del rock a ser el representante más sombrío?;
d) Stone Temple Pilots, o la prensa una vez más hablando antes de tiempo;
e) Soundgarden, ¿un buen productor puede cambiar tu destino?;
f) Bush, ¿el grunge debe de ser estadounidense y de Seattle?;
g) [Anexo] El glam, ¿un producto de MTV o un rock adaptado a todos los públicos?
«David Meinert: Las grandes discográficas buscaban bandas similares, así que al final había un montón de bandas que imitaban. Al final, Candlebox y esta horrible segunda o tercera generación de bandas que sonaban igual, intentando conseguir contratos discográficos y triunfar. Era una fuerza oscura en la escena musical de Seattle.
Peter Bagge: Dada mi mala opinión del código de vestimenta «grunge» de Seattle, me quedé atónito cuando las revistas de moda empezaron a promocionarlo como un look específico que querían copiar deliberadamente. Fue el colmo de la ironía: esta declaración antimoda se convirtió en todo lo contrario. Todavía no logro comprender quién estaba detrás de todo este disparate, aunque los chicos de «Sub Pop» parecían reírse y, al mismo tiempo, impulsarlo con vehemencia.
David Meinert: Parecía una tontería cuando había desfiles de «ropa grunge». Compraba borreguitos de siete capas a 0,99 $ y ropa de segunda mano, no por estilo, sino porque no tenía dinero». (Greg Prato; Grunge is Dead. La historia oral de sus protagonistas, 2009)
El pensamiento de repulsa hacia los clichés del rock −tan popularizados por las bandas de glam− se resume muy bien en los comentarios del guitarrista de Soundgarden, una de las bandas más veteranas y exitosas de la escena:
«Kim Thayil: Creo que la banda tenía una hostilidad particular hacia la tolerancia con las drogas, en general. Creo que siempre he odiado eso del rock, ya desde adolescente. La cosa se hacía muy repulsiva siendo niño y ver el modo en que los rockeros se comportaban en los 70 y como abordaban su éxito con las payasadas del backstage. Es un montón de mierda. Me encantaría que la gente se callara y, sabes, tocara su disco. Y esa es la cosa, en este caso, cuando tienes conocidos y amigos que andan luchando y con problemas: no hay ninguna razón por darle romanticismo o glorificar eso. Es una situación realmente desgraciada». («Spin»; Contrólate: La historia oral de «Superunknown» de Soundgarden, 2014)
En cuanto al propio término «grunge» siempre fue muy relativo, ya que dicha etiqueta era artificial y a la larga fue un truco comercial, pero nos sirve para explicar un periodo y un conjunto de bandas determinado. Sobre esto último, está claro que entre las bandas de referencia no existen un sonido homogéneo ni siquiera una unidad lírica completa. Si bien comparten influencias musicales previas o una fijación con un tipo de sonido en las guitarras −con predilección en el Drop D o efectos como el «fuzz»−, en realidad cada banda destilaba un estilo muy diverso −a lo cual se suma la idiosincrasia de cada músico−. El propio cantante de Soundgarden, Chris Cornell, quien seguramente fue la mejor voz de su género, lo resumió excelentemente en una ocasión:
«La geografía podría ser parte de esa definición… porque como género realmente no existe, si lo piensas bien. Pearl Jam y Soundgarden tienen muy poco en común en cuanto a sus sonidos. Por otra parte, si piensas en el movimiento punk, si quieres llamarlo así, había una moda, una forma de vestir; prácticamente todas las bandas sonaban igual, excepto por algunas que tenían un sonido único como los Ramones, The Damned o Sex Pistols; a esos los reconocías a los cinco segundos…
Con el grunge, lo que teníamos en común era la geografía… y la música, el sonido y las actitudes de las bandas eran muy diferentes unas de otras. Pero era una manera de clasificar a todas las bandas de Seattle de la época porque éramos todos del mismo lugar, por así decirlo.
Entonces nos agrupaban a todos… creo que Sub Pop [el legendario sello disquero surgido en los 90 en el estado de Washington] ayudó un poco porque la mayoría de nosotros de cierto modo tuvo que ver con Sub Pop en algún momento… algunos de los miembros de Mother Love Bone, Mudhoney y Pearl Jam, estuvieron en Green River, que hizo parte de Sub Pop, Soungarden estaba en Sub Pop, Nirvana estaba en Sub Pop… entonces se interesaron en lo que estaba pasando en Seattle, era una nueva historia porque nadie se refería a Seattle en términos de una escena musical. La gente hablaba de Memphis, Nashville, Athens, Minneapolis, Austin o Nueva York, que eran conocidas por tener una escena grande de post punk con un sinnúmero de bandas indie; en cambio Seattle parecía un sitio poco probable para que esto sucediera. Se trataba de una ciudad de la que nadie había hablado antes, así que de ahí surgió la historia y se terminó hablando de eso como si fuera un género.
Por otro lado, había muchas bandas en ese momento que estaban haciendo su parte para cambiar la cara del rock comercial en todo el mundo; Metallica es una de ellas, los Chili Peppers, Jane’s Addiction, R.E.M. también… esas eran bandas que, así como las bandas de Seattle, parecían estar haciendo lo que querían, ignorando por completo la música comercial, pero de algún modo fueron adoptadas por la radio y los medios comerciales, incluso por MTV. Creo que ahí cambió el enfoque de esa generación porque de repente tenían su propia música, algo así como lo que pasó con la Invasión Británica, o con el punk». (Rolling Stone; Entrevista a Chris Cornell, 2013)
